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- Contrapuestos intereses marcharan juntos-
FD \ Hay que ser realistas. Cualquier planta industrial de automóviles en España, no es más que una planta “ensambladora” de piezas. Las piezas sencillas se hacen aquí, en la industria auxiliar, que vive enteramente de un solo cliente ; las complejas en tecnología, las importamos, vienen de fuera. El centro de diseño e investigación, hay que buscarlo en la casa matriz: Alemania, Francia, EEUU, Italia, etc.. Este el panorama de la industria del automóvil en nuestro país, y GM –Figueruelas no es una excepción. Tocan tambores a rebato y se anuncian manifestaciones, más que populares, de contenido y tufillo institucional. El presidente de nuestra comunidad autónoma, que prometió un despegue económico a finales de 2009, ahora le toca- como a casi todos los políticos- nuevamente insuflar optimismo en la opinión pública, y promete para el 2010 volver al crecimiento por la senda de las inversiones públicas, con lo único que sabemos hacer en nuestro país: más viviendas ( en este caso con el ayuntamiento de Zaragoza), carreteras, apertura de grandes superficies comerciales extranjeras y un tímida promesa de investigar algo en la “ ciudad del motor”, un invento turolense que, la verdad, nadie sabe muy bien en que consiste.

Con estos parches de esperanza se ha querido salir del paso. A lo mejor no se puede hacer otra cosa por el momento. Así pues, no nos cabe duda que se chillará y mucho en la calle en la manifestación unitaria que ya se ha convocado en Zaragoza. En ella marcharán juntos, caciques, funcionarios, políticos de todos los colores ( para que se les vea), empresarios que viven de los contratos públicos y los que no, pequeño comercio, profesionales, trabajadores de Opel, y los de sus industria auxiliares, todos pidiendo una solución para Figueruelas ; incluidos los que en su día aplaudieron la llegada de la multinacional como la mejor solución estratégica para la región, sin recapacitar en diversificar y crear un tejido industrial propio : “ mejor que nos lo traigan, así es mucho más sencillo y rápido”, se dijo más un político y muchos líderes sociales. Y aunque han pasado mucho tiempo, y la multinacional ya venía dando señales de lo que era capaz, pocos se preguntan por la gran crisis que sufre la industria del automóvil en el mundo entero, o por la casi nula capacidad de compra que le queda al español medio para absorber la producción de vehículos- con Renove o sin él- como consecuencia de sus bajas rentas salariales, empleo precario, y capacidad de crédito agotada para cambiar de coche cada tres o cinco años. Como tampoco nadie comentará el drama de nuestro modelo productivo, basado en ensamblar vehículos para otros, poner ladrillos y cemento en cualquier parte y montar toda clase chiringuitos turísticos. Apenas se mentarán estos problemas en las calles de Zaragoza, porque en la manifestación marcharán muchos de los culpables de lo que ahora nos sucede, y a su lado irán otros tantos de los que nada o poco quieren que algo cambie de verdad, flanqueados por los amorfos del “ir tirando a ver si esto escampa y volvemos pronto a lo de antes”( sin saber ya nada será igual en el futuro), rodeados todos en definitiva, por el drama personal e individual de una gran mayoría compuesta por los que se imaginan lo que les puede suceder si miles de trabajadores van a la calle, y no digamos si son ellos mismos los que ya se ven a las puertas del INEM. Así están las cosas. Por eso no estaría de más, que algunos, aunque sólo fueran unos cuantos de los llamados a sufrir directa o indirectamente con el ERE en ciernes, levantaran la voz contra las deslocalizaciones y pidieran mano dura contra las multinacionales, los capitales “golondrina” y los que forran a subvenciones a estas empresas; y de paso comenzaran también a exigir, con libre comercio o sin él, la creación y puesta en marcha de una industria autóctona, fuerte e innovadora, apadrinada desde el sector público.

Sí, podrían exigir todo esto y más, y se lo podrían pedir a muchos de lo que, con total oportunismo, ahora van a marchar a su lado para hacerse la foto.

PD.- Finalizado este editorial, leemos con tristeza., el siguiente comentario del profesor de economía Santiago Niño Becerra, de Universidad Ramon Lull de Bardelona, en la Carta de la Bolsa :

" Ya lo dijimos: recuerden: las ensambladoras de automóviles saben que son generadoras de empleo, y se subastan. Mi sugerencia: el Gobierno de Aragón y el Gobierno Central harían bien en ir pensando en alternativas, pero no para los 1.642 empleos que ahora, se dice, van a ser recortados, sino para los 7.500 de la planta: para la totalidad de la plantilla de Figueruelas.
Revista de prensa

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