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| Es momento de poner al PAR en su sitio: la oposición |
| -El incómodo silencio del señor Biel- |
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F.D. \ El hartazgo de personas vinculadas al socialismo aragonés (ya sean militantes o no) por el difícil matrimonio, que ya dura demasiado, con el PAR en el que se han tenido que tragar sapos realmente indigestos a lo largo de estos años, y como dijo Hiro-Hito: soportar lo insoportable, llega a su culminación con la actitud de Biel respecto a la financiación autonómica y coincide, afortunadamente, con una toma de conciencia por parte del presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, de lo que le quiere seguir haciendo el PAR a poco que se deje. Iglesias lo ha manifestado claramente: la financiación es intocable y si al PAR no le gusta, ya sabe dónde está la puerta. Por fin, sentencian muchos.
No hay nada más peligroso en política que un cargo público que sabe, o que ha anunciado, que no va a repetir en su responsabilidad -algo que ha hecho Iglesias- lo cual le da libertad, libertad para hacer lo que realmente desea hacer al margen de las componendas políticas. Esta liberación le puede llegar a conferir una valentía para llevar a cabo lo que es imperioso hacer y que, sin duda, sería bueno para Aragón.
Es de imaginar el tembleque en los cuerpos bien alimentados de apoltronados paristas que a la sombra de populares y, en los últimos tiempos, de socialistas han ido dando de si las cinturas de sus pantalones. Una ruptura al estilo catalán -que muchos chovinistas neoaragoneses de tres al cuarto odian profundamente- no sería mala. Que corra el aire de una vez por todas llevándose consigo el olor a rancio que pulula por el Pignatelli y que viene de lejos. A Cataluña no le sienta mal que CiU pase una temporada en el banco de la fiel y leal oposición.
Muy contrariamente a lo que dice Biel, Aragón, no es tierra de pactos, es una tierra que se ha visto abocada al pacto, lo cual es muy distinto. No hubo pacto en la difícil legislatura que Santiago Marraco tuvo que afrontar, Aragón tierra de pactos no prevaleció, se llevaron a cabo las complejas tareas de sacar el territorio adelante con drásticas medidas (pagadas en las urnas que le dieron el gobierno a Hipólito Gómez con el apoyo del PP). Tras esa mayoría socialista los gobiernos bicolores se sucedieron: Gómez de las Roces (Coalición PAR-PP), Eiroa (Coalición PAR-PP) o Lanzuela (coalición PP-PAR), hasta llegar a la actual de Iglesias PSOE-PAR que va por su tercera legislatura. Pero no se sucedieron por la tradición pactista sino por la coyuntura política.
Es momento de conformar un gobierno de izquierdas, en solitario, puede hacerse y además la aritmética parlamentaria da para ello. Un gobierno con apoyos de CHA e IU, que habría que hablar, seguro, que sería complicado, seguro, pero que sería fructífero y sano, no cabe duda. |
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